Inframundos iluminados por el odio
Yacen en la lágrima de un recién nacido,
Tal vez un non-nato extirpó la alegría
De las margaritas en primavera.
Un fugaz silencio indica que se acerca el momento,
El momento de partir,
El momento de mirar,
El momento de volver a gritar en silencio,
Un grito sordo,
Abandonado,
Extinto.
Mirada huída en el fondo del triste vaso,
Apartada de su hogar,
Tal vez tendida en el afónico payaso
De oscuros colores.
Un castigo para el deseo albino de un duende,
Afónicos muros donde nos rendimos,
Mares ennegrecidos por la helada cuchilla,
Ahogada y vencida me encuentro.
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